Y de repente,…

Sin avisar y sin darme tiempo a ponerme una bufanda llega la oscuridad del invierno a recordarme que la soledad es a veces mala consejera y, a veces también, la mejor de las compañías para las almas rotas. Así pues, bienvenida sea…¿O no?

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Otoño


Otoño

Los últimos helados han de comerse ya con jerseys de cuello alto mientras los arboles componen bellas sinfonías de ocres y granates. La poesía en el fondo de un cornete de helado.